Meltdown y Shutdown




ÁNGEL SALCEDO - Desde que era pequeño, el mundo me pareció un lugar diferente. Los sonidos, las luces, las texturas, todo era más intenso, más abrumador para mí. A veces, esta sobrecarga sensorial era tan fuerte que me llevaba a experimentar lo que se conoce como "meltdown" o "shutdown".

Meltdown: Una explosión de emociones

Un meltdown es como una tormenta interna que se desata de repente. Siento que mi cuerpo y mi mente están al límite, y no puedo controlar mis emociones. Grito, lloro, me golpeo o incluso me autolesiono. Es como si algo dentro de mí se rompiera.

En esos momentos, me siento completamente desorientado y confundido. No puedo pensar con claridad ni comunicarme con los demás. Solo quiero que la tormenta se calme y que todo vuelva a la normalidad.

Shutdown: Un refugio en mi interior

A diferencia del meltdown, el shutdown es una respuesta interna a la sobrecarga sensorial. En lugar de exteriorizar mis emociones, me refugio en mi interior. Me aíslo del mundo, dejo de hablar y me quedo mirando a un punto fijo.

Es como si mi mente se apagara para protegerme de la sobrecarga. Desde afuera, puedo parecer ausente o incluso apático, pero por dentro estoy luchando contra un torrente de sensaciones.

Causas de mis crisis

Las crisis sensoriales pueden desencadenarse por diversos factores, como:

  • Ruidos fuertes: El sonido de una sirena, el tráfico de la ciudad o incluso el llanto de un bebé pueden ser insoportables para mí.

  • Luces brillantes: Las luces fluorescentes, los focos de un concierto o incluso la luz del sol directa pueden causarme molestias o dolor.

  • Olores intensos: El olor a perfumes fuertes, la comida en un restaurante concurrido o incluso el aroma de las flores pueden ser demasiado intensos para mí.

  • Texturas: Ciertas telas, etiquetas de ropa o incluso la comida con texturas irregulares pueden resultarme desagradables o incluso dolorosas.

Aprendiendo a vivir con el autismo

Con el tiempo, he aprendido a reconocer las señales que preceden a una crisis sensorial. Esto me ha permitido tomar medidas para evitarlas o, al menos, minimizar su impacto.

Por ejemplo, llevo conmigo auriculares con música relajante para bloquear los ruidos fuertes. También uso gafas de sol especiales para filtrar la luz brillante y evito lugares con muchos olores intensos.

Además, he aprendido a comunicarme con las personas que me rodean sobre mis necesidades sensoriales. Les explico qué cosas me molestan y cómo pueden ayudarme a evitar las crisis.

Un llamado a la comprensión

Las crisis sensoriales son una parte real y difícil de vivir con el autismo. No son caprichos ni actos de mala conducta. Son simplemente mi forma de lidiar con un mundo que, a veces, es demasiado intenso para mí.

Pido a todos que sean comprensivos y pacientes conmigo. No me juzguen ni me discriminen por algo que no puedo controlar. En su lugar, traten de entender mi experiencia y ayúdenme a encontrar formas de vivir una vida plena y significativa.

Juntos podemos construir un mundo más inclusivo y respetuoso para todas las personas, independientemente de nuestras diferencias.